martes, 8 de junio de 2010

La Medicina Tradicional Indígena en el abordaje de los desequilibrios

La Cultura tiende a ser reconocida, como “un grupo de conductas y significados adaptativos derivadas de pertenecer simultáneamente y participar en diversos contextos culturales: rural, urbano, suburbano, lenguaje, edad, género, grupo, configuración familiar, raza, nacionalidad, empleo, status socioeconómico, ocupación, identidad profesional, orientación sexual, ideología política, inmigrante o no inmigrante, externo o interno, estadio de aculturación” (Falicov, pag 10; 1995).


La cultura no sólo provoca influencias en determinados patrones conductuales y cognitivos (condicionamientos), sino además, genera enfermedades físicas y mentales con componentes específicos de tipo cultural.


Algunas teorías explicativas de las enfermedades, mantienen supuestos en torno, al desbalance de los cuatro humores, y las enfermedades mentales (desequilibrios psíquicos) como decisiones divinas y posesiones demoníacas. Ya los estoicos, opinaban que la enfermedad mental está fuera de nuestro libre control, sería como un tipo especial de desproporción irracional entre la vida exterior y la respuesta a ella. Todos estos pensamientos, nos permiten sólo una aproximación, ya que existe un misterio profundo y desconocido que se expresa en la enfermedad física y mental. Al mismo tiempo, describiendo síntomas, cambios y alteraciones morfológicas y funcionales, olvidamos una esencia íntima y misteriosa de la enfermedad. Todas estas descripciones conviven en el interior de la enfermedad y construyen una realidad multifacética.



Los pueblos originarios del continente americano, en este caso en particular, el Pueblo Pehuenche, miran a través de la Naturaleza lo profundo del destino, teniendo una clara visión de nuestra finitud temporal. Compartiendo una cosmovisión de unidad entre el hombre, su comunidad y la naturaleza. En la cultura Pehuenche, la enfermedad es una ruptura de la armonía, un desequilibrio entre los elementos expresados. Cuando esto sucede, los desórdenes y desequilibrios que el individuo provoca traen consecuencias en la salud (Marileo, 2002)


La falta de salud no sólo se puede observar en la presencia o ausencia de dolor, el dolor es la maduración de la enfermedad que ha ingresado a la vida de la persona. Por tanto, se debe considerar aspectos más allá de la expresión concreta de una enfermedad, poniendo atención a manifestaciones tanto de la persona como del medio que la rodea (Ibacache, 2002)



La Medicina Tradicional Indígena Pehuenche, distingue tres tipos de enfermedades:


a) Naturales (re-kutran), con una causa natural como el enfriamiento, pasmo, etcétera.


b) Intermedias, que combinan causas sobrenaturales con síntomas naturales, y


c) Sobrenaturales, clasificadas:


1) Wenu-kutran, provocada por el mundo superior (wenu-mapu) con el fin de sancionar, y


2) Weda-kutran, provocada por parte de un agente del mundo inferior (minche-mapu). Cabe mencionar que las enfermedades mentales (desequilibrios psicológicos) son causadas en su gran mayoría por brujos y pertenecen al grupo de enfermedades sobrenaturales.


La cultura del Pueblo Pehuenche es fundada en el respeto al Universo y la Naturaleza, conforme al principio de reciprocidad, esto es, conocer y respetar las leyes naturales, las leyes humanas, sacrificar con rituales, obligaciones religiosas y místicas. La ruptura del orden natural, religioso o social provoca un desequilibrio entre los poderes y leyes establecidas originando una enfermedad. La enfermedad, puede generarse por un daño o mal provocado por envidia (causada por el desequilibrio social) o trasgresión (causada por la falta de respeto a la Naturaleza y sus fuerzas). El cuerpo individual, el cuerpo social y el cuerpo cósmico o sobrenatural están conectados entre ellos y cargados de afectividad. No aceptar un cuerpo, o que no exista armonía entre estos, origina la penetración del mal en la persona.


El concepto de las enfermedades y sanación dentro del contexto actual de la cultura mapuche-pehuenche se relaciona con elementos tradicionales occidentales, complementándose e integrándose según las vivencias de cada persona pehuenche o no pehuenche.


El sistema medico occidental (alopático), busca causas naturales para explicar el origen de las enfermedades y utiliza un método científico-empírico para curar la enfermedad con productos farmacéuticos o intervenciones basadas en la evidencia. Los pehuenches le dan a la enfermedad, una connotación negativa cuando ésta se contrapone a su propia matriz conceptual.



El Sistema Médico Tradicional Pehuenche, comprende las creencias, conocimientos y prácticas que han sido utilizadas durante siglos por los Pehuenches y que también los caracteriza como pueblo. Este sistema curativo se estable como re-establecedor del equilibrio y la armonía. En este sistema conceptual se entiende que el cuerpo está interconectado con la espiritualidad, las emociones y los pensamientos.


Cabe mencionar también, que los miembros de cada familia pehuenche tienen conocimiento sobre las hierbas medicinales para curar enfermedades menores. Particularmente esta sabiduría la poseen los ancianos o adultos mayores, la cual se transmite generacionalmente a través de las conversaciones.



En las comunidades pehuenches, existen diversos tipos de enfermedades y dependiendo de su agente causal, todas las enfermedades se tratan de forma holística y tienen componentes espirituales, mentales y físicos. Cuando un problema o enfermedad se le atribuyen causas espirituales las características de los malestares fisiológicos están íntimamente relacionadas con el tipo de espíritu maligno que se cree que está actuando. Una enfermedad puede ser tratada o curada con medidas terapéuticas radicalmente diferente y teóricamente contradictorias, lo que importa es la fe que tienen los actores en el método de curación utilizado.



Los síntomas comunes a las enfermedades inducidas a lo espiritual incluyen entre otros: dolores de cabeza y estómago, incapacidad para el trabajo, bajo ánimo, llanto, pérdida de peso, en casos extremos, los síntomas pueden incluir temblores del cuerpo (agitación psicomotora), pesadillas, comportamiento poco común o violento, con agresión a personas, deambulación nocturna, etc. Los síntomas específicos y su intensidad varían de acuerdo al tipo de enfermedad espiritual y al individuo que la sufre. La duración de la enfermedad, es un factor importante en la curación de la enfermedad espiritual, ya que el mal que ha sido enviado recientemente y descubierto a tiempo, puede ser expulsado mediante una ceremonia de curación.


Dentro de la Medicina Tradicional Indígena Pehuenche, existen sujetos con roles para buscar el equilibrio y reordenar los elementos restableciendo la salud y el bienestar.


Así, algunas enfermedades son tratadas de acuerdo a procesos establecidos por un agente de medicina ancestral experto en el uso herbolario (Lawentucheve). Existen en otras ocasiones en que para la sanación de la enfermedad se necesita la presencia de una persona con mayor poder curativo, con una espiritualidad (kimun) que permita generar la sanación.


La (El) Machi es un actor intermediario entre la divinidad y los hombres, un mantenedor del bienestar social, individual y cósmico. Es un ser humano especial que tiene comunicación directa con los espíritus protectores y las realidades no-ordinarias. Permite combatir las tensiones internas en los distintos cuerpos existentes y mantener una conexión sana y respetuosa entre ellos.


El machi busca la causa de las enfermedades y prescribe determinados tratamientos de fortalecimiento espiritual y/o medicamentos a tomar. La búsqueda surge siempre con la ayuda de las fuerzas sobrenaturales. Al tratamiento pertenecen, la reinserción del enfermo en su contexto familiar, comunitario y cósmico, restableciendo el equilibrio del cuerpo y del alma.



La culminación del trabajo del machi es el machitún, en un ritual comunitario, mágico y sublime, que se empieza la noche anterior con sueños sagrados. En el día próximo, se realiza una sanación, en un ambiente con música, danza y movimientos rituales en que se alcanza una atmósfera grupal extasiante. En el machitún se toca el kultrún y otros instrumentos musicales, pero no por su valor musical, sino por la trascendencia espiritual. El machi utiliza alucinógenos, hierbas y remedios secretos, conocidos solamente por él, para entrar en la dimensión divina por el trance. El transe no es una experiencia aislada, sino un conjunto de fuerzas comunicativas, dadas por el ritmo o fraseo, imágenes visuales y acústicas. Este acto llevado y dominado por la fe, puede evolucionar su efecto sanador solamente en un grupo que comparte la misma creencia. El machi recorre su camino sagrado, acompañado hasta cierto punto por los familiares y la comunidad para acercarse al Dios Chau gnechen y quedar frente a él, comunicando el llamado de su pueblo o del enfermo.

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